08/04/12

Home (Nuestro hogar la Tierra)

Home es un documental realizado por el fotógrafo  Yann Arthus-Bertrand, con el propósito de concienciar a los humanos sobre el efecto que causa su conducta sobre el planeta. Con él nos regala imágenes fabulosas de la Tierra desde el cielo. A vista de pájaro, vemos a los homo sapiens como unas perseverantes hormigas que llevan más de 2 millones de años existiendo, y desde hace sólo 50 años usando una potente tecnología para transformar la faz de la Tierra a nuestro antojo, motivados por una ambición de dominación que parece no tener fin, aún sabiendo que este interés egoísta es causante de que se vea afectada la vida de ecosistemas completos, es decir, grandes conjuntos de seres vivos y su hábitat.

La tesis final de esta obra plantea que los humanos somos responsables del cambio climático que se está produciendo, el cual está causando el derretimiento de los casquetes polares. Esto es algo que es discutible y se trata solamente de una teoría. Pero al margen de esta interpretación de los hechos, está claro que nuestra acción sobre el planeta, guiada por nuestras ideas sobre el progreso, tienen un efecto catastrófico.

La película nos ofrece muchos datos estadísticos que habría que memorizar y tener en cuenta a la hora de decidir sobre nuestra vida, nuestra relación con el medio y nuestros hábitos de consumo, como por ejemplo, que el 20% de la población mundial consume el 80% de los recursos del planeta. Que los países del tercer mundo sean considerados “países pobres“ cuando en verdad están llenos de recursos naturales que son explotados por los países “ricos“ y los proveen de ese tipo de vida “primermundista“ que se vende como el modelo actual de civilización, aún cuando más de las tres cuartas partes de la humanidad no participan de ese modelo. Que las selvas del amazonas, último pulmón del planeta, estén desapareciendo principalmente a causa del cultivo de cereales para alimentación animal, destinados a alimentar a ese 20% de la población que sigue creyendo que hay que comer carne para vivir, aún cuando las otras 3/4 partes de la humanidad no tienen ni siquiera vegetales o cereales suficientes para sí mismos...

¿Hasta qué punto podemos considerarnos seres racionales si vivimos ignorando todo esto y justificándonos para no hacernos responsables? Tenemos el poder de cambiar nuestras acciones, haciéndonos conscientes del impacto de éstas sobre la vida, no ya guiados por el anhelo de supervivencia de nuestra especie en sí misma sino viéndonos como una pequeña parte de la Vida, que es lo que en definitiva somos, parte de una red interconectada. Creo que el cambio es posible y debe comenzar en cada uno de nosotros, cambiando nuestros hábitos de consumo,  protegiendo nuestro medio, dejando de ser cómplices de la destrucción y aliándonos a las fuerzas de la vida, desde los pequeños límites de nuestras circunstancias personales hasta donde se pueda irradiar nuestro poder.

María Villares

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10/01/12

Leonora Carrington, la inasible

El universo pictórico de Leonora Carrington está marcado por una constelación de seres fantásticos que la acompañaron a lo largo de sus noventa y cuatro años de vida. Seres que habitaron su imaginario desde la niñez, cuando su nanny y su madre irlandesa le contaban historias fabulosas en las que los mitos y leyendas populares celtas, los relatos de fantasmas y los cuentos de hadas que fueran tan populares en la era victoriana, se entreveraron en su inconsciente para tejer con los invisibles hilos de la memoria una sensibilidad fuera de lo común. Nacida en Lancashire, Inglaterra, en 1917, Leonora desde muy temprano destacó entre sus tres hermanos por manifestar una rebeldía precoz ante la autoridad recalcitrante de su padre, el magnate de la industria textilera inglesa, Harold Carrington, quien nunca logró entender que el poderoso mundo interno de su hija no tenía nada que ver con el apretado y rancio entorno aristocrático al que la familia se aferraba.

01/01/12

Parar el Mundo


Stop-motion realizado con recortes de revistas y animación de texto...
Realización: María Villares
Música: María Villares y Frank Herranz

19/12/11

En el Vórtice



Imágenes del sueño de este andar por la vigilia que pace despertares. Un salto y un después que ya no está. Un tiempo recordado que aún no ha sido. El gato volador. Las aguas miles. Las voces sublevadas de mi pecho. Todo para ustedes, amables testigos.

María Villares

02/12/11

ENTEÓGENOS: Entrevista con Josep María Fericgla



   ¿Qué son los enteógenos?


  Son substancias que permiten modificar, en cierto sentido, el estado habitual de nuestra consciencia. También se pueden conseguir estos estados con respiraciones o con técnicas mucho más lentas como la privación sensorial de los ascetas cristianos en la Edad Media, que se metían en una cueva durante semanas sin comer, sin luz y sin nada. Yo me sirvo de substancias, de ciertas respiraciones y de sobreestimulación sensorial, para crear un caos de los sentidos en las personas. El resultado es muy parecido. 



   Para entenderlo es necesario comprender que el aparato cognitivo humano tiene estructura de sistema y, como tal, una de sus características principales es el automantenimiento. Lucha por mantener su identidad, con independencia de que ésta sea correcta o no. La psicología se ha percatado de que nuestro sistema queda fijado entre los tres y los siete primeros años de vida. Nadie cambia. Bueno, nadie es una palabra demasiado grande... La inmensa mayoría de las personas no cambian, sino que pasan la vida realizando movimientos de adaptación, cuando cambia su entorno, para mantener su sistema original. 



   En cierto momento, la humanidad descubre los enteógenos. No sólo la humanidad, ya que los animales también consumen enteógenos, por lo que yo diría que estamos hablando de algo inherente a la vida. Con estas substancias se puede desestabilizar el sistema de forma periódica. El correcto uso de enteógenos permite romper el sistema cognitivo para aumentar su complejidad y, por tanto, su capacidad de adaptación eficaz a la vida. A menudo es doloroso, ya que el sistema evita a toda costa el desequilibrio, pero también es cierto que del caos surge la mayor creatividad. Es muy importante recalcar que debe hacerse un buen uso de ellas porque son substancias muy potentes. No es por casualidad que otras sociedades las tengan por asuntos sagrados a los que tienen muchísimo respeto.

    ¿Cuándo comienza Occidente a trabajar con enteógenos? 

 
   Hablando sólo del presente siglo, Albert Hofmann descubrió el LSD en 1943, y el laboratorio que lo sintetizaba comenzó a difundirlo entre los psiquiatras. Se utilizaba en ámbitos clínicos con dos fines: para que los psicoterapeutas vivieran el caos de la psicosis por unas horas y mejorasen así su praxis profesional; por otro lado, en terapia se empleaba justo para lo contrario: para reestructurar trastornos de la personalidad, de conducta, etc. Se obtuvieron magníficos resultados en la desintoxicación de alcohólicos y heroinómanos. También había en aquella época, aunque no se hablaba de ellos porque no molestaban. 

   Yo diría que se produjo una confluencia histórica porque, casi al mismo tiempo, la Generación Beat estadounidense descubrió los hongos psilocíbicos mexicanos y la marihuana. Era un movimiento artístico: pequeñas minorías de escritores, poetas, filósofos, psicólogos... Aprendían de los indígenas a experimentar con mucho respeto. No era un juego. Descubrieron algo que les permitía percibir la realidad de una manera radicalmente distinta y que podían incorporar después a su vida cotidiana. 

   Pronto los mismos Beat descubren el LSD, que se fue expandiendo ya excesivamente. Se perdió un poco el control y el respeto a estas substancias. Pero también fue un gran experimento histórico en una sociedad como la nuestra, en la que el cristianismo había cortado siglos atrás toda experimentación con substancias psicoactivas. Sólo escapó el alcohol, su propio psicótropo.

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